MIS SYMBALOOS

viernes, 31 de octubre de 2014

MALETA SORPRESA EN LA ALFOMBRA.

El martes al entrar en clase nos encontramos en la alfombra una maleta, Aitor decía que era una maleta de viaje y algun@s que era la maleta de Pepa viajera (la mascota del gran libro viajero).  

Para poder abrirla tuvimos que decir las palabras mágicas: "brinca bris, brinca bras, arriba, abajo, delante y detrás".  Al abrirla nos encontramos con una nota y con el cuento "El elefante encadenado" y la colección de CD de Miliki "A todos mis niños". 

El cuento de Jorge Bucay (editor de la revista Mente Sana) "El lefante encadenado" es uno de mis favoritos, las ilustraciones son preciosas y el mensaje que trasmite lo veo muy adecuado tanto para niñ@s como para adultos. 

 

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que “no podemos” hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos.
Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: no puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: no puedo y nunca podré.
Tu única manera de saber si puedes conseguirlo es intentarlo de nuevo, poniendo en ello todo tu corazón… ¡Todo tu corazón!

A mis alumn@s lo que siempre les digo es tienen que intentarlo y a base de intentarlo un día y otro día al final seguro que les sale, así que cuando me dicen no me sale les digo ¿pero lo has intentado?, quiero que lo intenten y si veo que les cuesta un poquito les ayudo. 
 En la colección de Miliki vienen 6 CD. Les leí el librito que venía dentro y así supieron que MILIKI es un payaso, digo es poque a los niñ@s en ningún momento les he dicho que murió, quiero que lo investiguemos cuando veamos los payasos.
 

¡QUÉ RECUERDOS!